Uno por uno
Los 8 reflejos
Las aplicaciones cambian de color cada seis meses. Las trampas, en cambio, se parecen desde hace diez años. Aquí están las 8 frases que atraviesan todos los gestos del sitio: cada ejercicio trabaja dos o tres de ellas, y con la práctica, aparecen sin pensarlo.
Me detengo antes de hacer clic
La urgencia es la señal de la trampa. Un mensaje que cuenta las horas quiere impedirle pensar. Dejar el teléfono dos minutos no cuesta nada y casi siempre basta.
Los gestos que lo entrenan
- Comprar en línea con seguridad
- Buscar de forma eficaz y elegir un resultado
- Elegir quién ve lo que publico
- Borrar el historial de navegación
- Enviar una foto por mensajería
- Liberar espacio en tu teléfono
- Cerrar una cuenta antigua
- Instalar y desinstalar una aplicación
- Adjuntar una foto o un documento
- El botón de inicio de sesión único para trámites públicos
- El código recibido por SMS nunca se da
- El wifi público: lo que se puede hacer y lo que no
- Las cookies y el botón «rechazar todo»
- Pagar una factura en línea
- Fotografiar un comprobante con su teléfono
- Reservar una cita médica en línea
- Reconocer un correo electrónico fraudulento
- Reconocer un SMS trampa
- Reconocer una foto o un video trucado
- Configurar lo que el teléfono comparte de su ubicación
- Unirse a una videollamada en familia
- Rellenar un formulario administrativo
- Detectar una tienda falsa
- Guardar una copia de seguridad de tus fotos
- Darse de baja de un boletín informativo
- Seguir un paquete y detectar los falsos avisos de entrega
- Subir un comprobante
- Buscar un itinerario en transporte público
- Verificar una página de pago
Miro QUIÉN habla
El nombre que aparece se escribe, así que se puede copiar. Lo que importa es la dirección exacta del remitente o su número. Un paquete anunciado desde un móvil desconocido no es un paquete.
Los gestos que lo entrenan
- Bloquear y denunciar
- Enviar un primer correo electrónico
- Enviar una foto por mensajería
- La llamada del falso asesor bancario
- Reconocer un correo electrónico fraudulento
- Reconocer un SMS trampa
- Reconocer una foto o un video trucado
- Unirse a una videollamada en familia
- Responder o reenviar, la diferencia
- Encontrar un correo electrónico recibido
- Seguir un paquete y detectar los falsos avisos de entrega
Un código recibido nunca se entrega, a nadie
El código de un solo uso recibido por SMS sirve para probar que es usted. Ningún asesor, ningún repartidor, ningún servicio lo pide. Darlo es abrir la puerta en su lugar.
Una cuenta = una puerta, cada puerta tiene su llave
Una contraseña reutilizada en todas partes convierte una filtración en un robo general. Una frase larga para cada cuenta importante, anotada en un lugar seguro, resiste mejor que una palabra complicada reciclada.
Paso por la puerta oficial
La dirección escrita a mano, la aplicación instalada desde la tienda oficial, el número escrito al dorso de la tarjeta. Nunca el enlace que nos ofrecen, incluso cuando parece correcto.
Los gestos que lo entrenan
- Bloquear y denunciar
- Buscar de forma eficaz y elegir un resultado
- Elegir quién ve lo que publico
- Crear una dirección de correo electrónico
- Instalar y desinstalar una aplicación
- La llamada del falso asesor bancario
- El botón de inicio de sesión único para trámites públicos
- El código recibido por SMS nunca se da
- El wifi público: lo que se puede hacer y lo que no
- Mi cuenta está pirateada: los gestos que salvan
- Pagar una factura en línea
- Reservar una cita médica en línea
- Reconocer un SMS trampa
- Configurar lo que el teléfono comparte de su ubicación
- Unirse a una videollamada en familia
- Detectar una tienda falsa
- Encontrar un certificado descargado
- Seguir un paquete y detectar los falsos avisos de entrega
- Seguir un trámite en línea
- Buscar un itinerario en transporte público
- Verificar una página de pago
Hago una copia de lo que importa
Fotos, documentos, contactos: lo que solo existe en un lugar puede desaparecer con el aparato. Una copia en otro lugar, y la avería vuelve a ser un simple contratiempo.
Los gestos que lo entrenan
- Comprar en línea con seguridad
- Bloquear y denunciar
- Crear una dirección de correo electrónico
- Enviar un primer correo electrónico
- Liberar espacio en tu teléfono
- Cerrar una cuenta antigua
- Adjuntar una foto o un documento
- Pagar una factura en línea
- Fotografiar un comprobante con su teléfono
- Reservar una cita médica en línea
- Rellenar un formulario administrativo
- Responder o reenviar, la diferencia
- Encontrar un correo electrónico recibido
- Encontrar un certificado descargado
- Guardar una copia de seguridad de tus fotos
- Seguir un paquete y detectar los falsos avisos de entrega
- Seguir un trámite en línea
- Subir un comprobante
- Una contraseña distinta por cuenta
El candado no basta: leo la dirección
El pequeño candado dice que la conexión está cifrada, no que el sitio sea honesto. Un sitio trampa también tiene el suyo. El nombre del sitio está justo antes de la primera barra: ahí es donde hay que mirar.
Nadie serio me presiona
Ni amenaza, ni cuenta regresiva, ni secreto que guardar. Y pedir ayuda es un reflejo, no un fracaso: decirlo en voz alta a alguien hace caer la mayoría de las estafas.
Los gestos que lo entrenan
- Comprar en línea con seguridad
- Bloquear y denunciar
- Crear una contraseña sólida y recordarla
- La llamada del falso asesor bancario
- El código recibido por SMS nunca se da
- Las cookies y el botón «rechazar todo»
- Mi cuenta está pirateada: los gestos que salvan
- Reconocer un correo electrónico fraudulento
- Reconocer un SMS trampa
- Reconocer una foto o un video trucado
- Detectar una tienda falsa
- Darse de baja de un boletín informativo
- Seguir un trámite en línea
- Una contraseña distinta por cuenta
Por qué frases, y no reglas
Una regla técnica envejece rápido: el nombre de un botón cambia, un menú se mueve, una aplicación desaparece. Una frase, en cambio, sigue siendo útil incluso cuando la pantalla ya no se parece a nada conocido.
Estas ocho frases están escritas en primera persona, en presente, y son breves a propósito: deben caber en la cabeza justo cuando alguien lo presiona. Ahí es donde sirven.