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El campo de entrenamiento de los gestos digitales
Nadie nace con soltura en internet. Se aprende, un clic a la vez.
Aquí no lee cómo hacerlo: lo hace. Las pantallas las dibujamos nosotros, el error no cuesta nada, y puede empezar de nuevo tantas veces como quiera. Cuando domine el gesto, lo repite de verdad, en su propio teléfono.
Un gesto es una sola cosa que aprender a hacer, de principio a fin. Sabe, antes de empezar, lo que sabrá hacer al terminar.
1
Elige un gesto
Cada gesto anuncia su promesa y su duración: «en 5 minutos, sabrá…». Cinco minutos son cinco minutos.
2
Se entrena en una pantalla simulada
La pantalla se parece a la de su teléfono, pero es nuestra. Una instrucción a la vez: usted toca, ella responde. Cuando se equivoca, le decimos qué había que ver, y se vuelve a empezar.
3
Repite el gesto de verdad
Al final, una ficha resume los pasos en palabras. Se imprime, se guarda cerca del teléfono, y sirve cuando llega el mensaje real.
El catálogo
5 familias de gestos, organizadas como la vida
Nadie busca «configuración de privacidad». Se busca «quién ve mis fotos». Por eso los gestos están clasificados por situación, no por técnica.
Enviar un primer mensaje, adjuntar una foto, responder o reenviar, unirse a una videollamada con la familia.
Son los gestos que recuperan el contacto. Se aprende a escribirle a alguien, a encontrar un mensaje recibido hace tres semanas, a darse de baja de un boletín que satura la bandeja de entrada.
Una contraseña que resiste, un código recibido por SMS que nunca se comparte, un mensaje fraudulento detectado antes de hacer clic.
Aquí se practica con trampas falsas para reconocer las verdaderas: el SMS del paquete bloqueado, el correo que imita a una administración, la llamada del falso asesor. El error se comete aquí, no en su cuenta real.
Pedir una cita, rellenar un formulario, fotografiar un comprobante, encontrar de nuevo un certificado.
Los trámites en línea casi siempre siguen el mismo camino: se inicia sesión, se rellena, se sube un documento, se guarda el número de expediente. Una vez conocido este camino, sirve en todas partes.
Buscar y encontrar, detectar una tienda falsa, seguir un paquete, instalar una aplicación, liberar espacio en el teléfono.
La vida cotidiana, la que hace ganar tiempo: formular una búsqueda para que dé resultados, comparar antes de comprar, guardar copia de las fotos antes de que el teléfono se rompa.
Ajustar lo que el teléfono comparte, elegir quién ve lo que se publica, rechazar las cookies, cerrar una cuenta antigua.
Su teléfono habla de usted. Abrimos los ajustes juntos, aplicación por aplicación, y decidimos. Nada técnico: interruptores, y el nombre exacto de lo que hacen.
8 reflejos que se mantienen aunque la pantalla cambie
Las aplicaciones cambian de color cada seis meses, pero las trampas se parecen desde hace diez años. Estas 8 frases recorren todos los gestos del sitio. Cada ejercicio menciona dos o tres, hasta hacerlas automáticas.
Detenerse antes de tocar la pantalla: el primer reflejo.
1
Me detengo antes de hacer clic
La urgencia es la señal de la trampa. Un mensaje que cuenta las horas quiere impedirle pensar. Dejar el teléfono dos minutos no cuesta nada y casi siempre basta.
2
Miro QUIÉN habla
El nombre que aparece se escribe, así que se puede copiar. Lo que importa es la dirección exacta del remitente o su número. Un paquete anunciado desde un móvil desconocido no es un paquete.
3
Un código recibido nunca se entrega, a nadie
El código de un solo uso recibido por SMS sirve para probar que es usted. Ningún asesor, ningún repartidor, ningún servicio lo pide. Darlo es abrir la puerta en su lugar.
4
Una cuenta = una puerta, cada puerta tiene su llave
Una contraseña reutilizada en todas partes convierte una filtración en un robo general. Una frase larga para cada cuenta importante, anotada en un lugar seguro, resiste mejor que una palabra complicada reciclada.
5
Paso por la puerta oficial
La dirección escrita a mano, la aplicación instalada desde la tienda oficial, el número escrito al dorso de la tarjeta. Nunca el enlace que nos ofrecen, incluso cuando parece correcto.
6
Hago una copia de lo que importa
Fotos, documentos, contactos: lo que solo existe en un lugar puede desaparecer con el aparato. Una copia en otro lugar, y la avería vuelve a ser un simple contratiempo.
7
El candado no basta: leo la dirección
El pequeño candado dice que la conexión está cifrada, no que el sitio sea honesto. Un sitio trampa también tiene el suyo. El nombre del sitio está justo antes de la primera barra: ahí es donde hay que mirar.
8
Nadie serio me presiona
Ni amenaza, ni cuenta regresiva, ni secreto que guardar. Y pedir ayuda es un reflejo, no un fracaso: decirlo en voz alta a alguien hace caer la mayoría de las estafas.
Dos personas, un solo aparato, una sola mano sobre él.
Para acompañantes
Acompañar sin hacerlo en su lugar
Hijo, hija, vecino, voluntario, asesor digital de un centro France Services o de una biblioteca: cuando ayuda a alguien, lo más difícil es mantener las manos quietas. Un paso hecho en lugar de la persona es un paso que ella no sabrá repetir sola.
Clic par clic está pensado para abrirse entre dos personas. La persona toca la pantalla, usted lee la instrucción en voz alta. El ejercicio asume el papel de quien sabe, lo que le deja lo mejor: tranquilizar, y dar tiempo.
Un orden recomendado de gestos, para no empezar por el más intimidante.
Fichas imprimibles para dejar sobre la mesa, una por gesto.
Pantallas simuladas: la persona puede equivocarse delante de usted sin ninguna consecuencia.
No hay nada que crear, nada que aceptar, nada que rechazar. Ninguna medición de audiencia, ningún botón de red social, ninguna fuente cargada desde otro lugar: este sitio no se comunica con ningún otro servidor.
Compruébelo usted mismo: pulse la tecla F12 de su teclado para abrir las herramientas de su navegador, vaya a la pestaña «Red» y recargue la página. Solo verá clicparclic.odersa.org.
Su progreso se queda con usted
Los gestos marcados y sus ajustes de visualización viven en la memoria de su navegador. El panel de ajustes los borra con un botón, cuando usted lo decide.
Gratis, y sin contrapartida
Sin suscripción, sin versión de pago, sin publicidad. ODERSA es una asociación sin fines de lucro cuyo propio objeto es este.
Reutilizable por cualquiera
Los contenidos están bajo licencia CC BY 4.0: una biblioteca, un centro social o un colega puede reutilizarlos, imprimirlos y proyectarlos, citando a ODERSA.
Quién hace este sitio
Clic par clic es un proyecto de ODERSA (Organisation pour le Développement de l'Éducation, des Ressources et des Savoirs Accessibles), asociación francesa sin fines de lucro declarada ante las autoridades el 13 de mayo de 2026. Su objetivo es hacer accesibles la educación, la formación y la transmisión del conocimiento a todas las personas, de forma gratuita y sin fines comerciales. Este sitio es su aplicación directa: aprender los gestos digitales sin pagar, sin cuenta y sin publicidad.